lunes, 27 de mayo de 2024

LOS LÍMITES DEL CONOCIMIENTO EN KANT

 



LOS LÍMITES DEL CONOCIMIENTO EN KANT

En su obra Crítica de la Razón Pura, Kant responde a la pregunta “¿Qué puedo conocer?”. La respuesta crítica a esta pregunta implica señalar:

 

 1º cuáles son los principios desde los cuales es posible el conocimiento cierto (científico) de la realidad.

 

2º cuáles son los límites de dicho conocimiento.

 

 

FACULTADES DEL CONOCIMIENTO

 

Toda la doctrina kantiana del conocimiento se fundamenta en la distinción de las dos facultades del conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento.

 

 

RACIONALISMO VERSUS EMPIRISMO

 

Esta distinción entre sensibilidad y entendimiento puede utilizarse para fundamentar dos filosofías muy distintas:

 

1º la filosofía racionalista cartesiana - el entendimiento posee ideas innatas pudiendo por ello llegar a conocer con certeza verdades acerca de aquello que está más allá de la experiencia: Dios, el alma y el mundo (las tres sustancias cartesianas).

 

2º la filosofía empirista británica - todo el edificio del saber tiene en su base la información sensorial y por ello no es posible conocer nada que esté más allá del límite de la experiencia.

 

SÍNTESIS RACIONALISMO/EMPIRISMO

 

Bajo la influencia del empirista Hume, Kant llegó también a la conclusión de que la experiencia es el límite del conocimiento humano.

 

 Pero Kant estaba convencido, a diferencia de los empiristas, de que existían estructuras cognoscitivas innatas (a las que denomina “formas”). Esas estructuras, además, aunque no proceden de la experiencia sólo pueden, afirmaba Kant, ser utilizadas para conocer lo dado en la experiencia.


EL PROBLEMA DE LA METAFÍSICA

 

          Kant se pregunta, ¿por qué la metafísica no ha alcanzado “el recto camino de la ciencia”?

 

¿Qué es la metafísica?

 

El conocimiento de aquello que está más allá de la experiencia: Dios, el alma y el mundo.

 

Kant se pregunta si es posible alcanzar alguna certeza en dicho campo, esto es, si es posible el conocimiento científico de Dios, el alma o el mundo. 

 

Kant analiza, por ello, cuáles son las condiciones del conocimiento científico (del conocimiento cierto).

 

Estas condiciones tienen que ser condiciones trascendentales (o “a priori”: universales y necesarias).

 

Estas condiciones hacen posible la existencia de “juicios sintéticos a priori”, de certezas, de leyes, en un campo del conocimiento.

  

ESTÉTICA Y ANALÍTICA TRASCENDENTAL

 

En la “Estética trascendental”, analiza la sensibilidad y estudia sus formas a priori: el espacio y el tiempo. Dichas formas hacen posible la existencia de juicios sintéticos a priori (de teoremas) en el campo de las matemáticas.

 

En la “Analítica trascendental”, analiza el entendimiento y estudia sus formas a priori: las categorías. Dichas categorías hacen posible la existencia de juicios sintéticos a priori (de leyes de la naturaleza) en la física.

 

 

EL IDEALISMO TRASCENDENTAL: FENÓMENO Y NOÚMENO

 

Las categorías solo son aplicables a lo dado en el espacio y en el tiempo, es decir, a aquello de lo que tenemos experiencia sensible.

 

Lo conocido en el espacio y el tiempo se denomina fenómeno (todo lo que resta del objeto no conocido a través de la experiencia lo denomina Kant cosa en-sí o noúmeno).

La distinción FENÓMENO/NOÚMENO es fundamental en el sistema kantiano. Según Kant, no hay conocimiento posible de la cosa en-sí, del noúmeno. Los fenómenos son el límite, por lo tanto, del conocimiento humano.

 

La distinción fenómeno/noúmeno permite comprender por qué Kant denomina a su doctrina “Idealismo trascendental”. El espacio/tiempo y las categorías son:

 

1º no propiedades de las cosas en sí mismas (idealismo), sino

 

2º condiciones de posibilidad de la experiencia, de los fenómenos (trascendental)

 

DIALÉCTICA TRASCENDENTAL

 

En la “Dialéctica trascendental”, Kant analiza la razón pura y estudia las condiciones trascendentales que harían posible la existencia de juicios sintéticos a priori en el campo de la metafísica y que convertirían a ésta en una auténtica ciencia (un saber cierto).

 

Para Kant, la razón pura posee unos principios llamadas Ideas. Son tres: el alma, el mundo y Dios, los tres grandes temas de la metafísica. Kant concluirá lo siguiente:

 

-        la metafísica no contiene juicios sintéticos a priori y por lo tanto no es posible como ciencia. ¿Por qué? Porque la metafísica pretende llegar a conocer el noúmeno (lo que es en-sí mismo el mundo, el alma y Dios).

 

-        Entonces, ¿cuál es la regla de uso de las Ideas (para qué sirven las Ideas)?

 

Las Ideas no tienen un “uso constitutivo” pero sí un “uso regulativo”.

 

¿Por qué?

 

Porque sólo pueden ser utilizadas:

 

1º para ayudar a sistematizar el conocimiento científico de lo fenoménico y

 

2º para impulsar la investigación científica.

viernes, 24 de mayo de 2024

INSTRUCCIONES FINALES ABAU

 



INSTRUCCIONES PARA HACER EL EXAMEN DE HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

 

1º ELECCIÓN DE EXAMEN

Tengo que elegir qué examen voy a hacer: tendré, por ello, que escoger entre el 1º modelo de  examen (denominado “PREGUNTA 1.”) y el 3º modelo de examen (denominado “PREGUNTA 3.”). Esos son los dos exámenes de la opción A, la opción que es la nuestra (la “PREGUNTA 2. Y 4.” son de la opción B, la que nosotros no hemos preparado). Así que:

 

            - leo la primera pregunta de los dos exámenes de la opción A:

                       

                        1º Compruebo si en uno de los dos aparece el tema “LOS LÍMITES DEL                                                CONOCIMIENTO EN KANT”. Si aparece este tema, estoy obligado a                                                 hacer              el otro examen de nuestra opción, sí o sí. En este caso, sólo                                         me queda por                               elegir cuál de entre los tres temas que me                                                ofrecen en la 2º pregunta es el que                           voy a hacer (indudablemente,                                         elijo el que sea más fácil, esto es, el más corto).

 

Se puede dar el caso de que entre esos tres temas, dos no los pueda hacer (porque uno es el de Hanna Arendt o el de Simone de Beauvoir y otro el de “Los límites del     conocimiento en Kant; en esa circunstancia, tendré que hacer el tercer tema que resta, sí o sí).

 

                        2º En caso de que no haya caído en la primera pregunta el tema de “Los límites del                   conocimiento en Kant”, podré elegir entre los dos modelos de examen de la opción A                      que me ofrecen. ¿Cómo actuaré en ese caso?

 

                                   - Tengo que sopesar qué texto y tema cae en la primera pregunta y cuáles en                             la segunda pregunta (me dan a elegir entre tres temas) en los dos                                                            modelos posibles de examen y elegir el que yo crea que vaya a hacer mejor                          (debo elegir el que para mí sea más fácil).

                                  

                                   - Tengo que tomar una decisión en 1 minuto (como máximo).

 

 

2º EJECUCIÓN DEL EXAMEN

 

- Comienzo mi examen por la segunda pregunta: desenvuelvo el tema a todo meter en 35 minutos como máximo. Utilizo 2/3 carillas del cuadernillo como máximo (me tienen que quedar 4 carillas para poder hacer la primera pregunta).

 

- Paso a hacer la 1º pregunta, el comentario de texto+tema. El comentario lo tengo que hacer en 15/20 minutos y el tema en 35 minutos. Si me quedo sin tiempo en el desenvolvimiento del tema, abrevio: voy indicando todos los epígrafes que me faltan y escribo en cada uno de ellos lo fundamental (el corrector ya se percatará que estás abreviando porque se te está terminando el tiempo). Tengo 4/5 carillas para hacer la primera pregunta (me han de quedar 3 carillas como mínimo para hacer el tema).

  

4º EJECUCIÓN DEL COMENTARIO DE TEXTO

 

La ejecución del comentario de texto la llevaré a cabo del siguiente modo:

 

“Daremos comienzo a nuestro comentario contextualizando el texto:

1º En el marco ideológico de la época en que fue escrito:

 

                LUEGO SUELTO EL ROLLO CORRESPONDIENTE

 

2º En el marco del pensamiento del autor:

 

                ÍDEM DE ROLLO DE LIENZO

 

Pasemos seguidamente a analizar el texto. El siguiente texto de ………...(Platón, Descartes, Locke, Kant) ha sido entresacado de otro más extenso en el que el autor sostiene las siguientes ideas:

 

                IDEAS DEL TEXTO + GLOSARIO (si lo hubiese)

 

Para no cometer errores, no numeréis las ideas (haced uso de guiones en su lugar)

 

 ......................................................................................................................................................................

TEXTO FEDRO

 

Sobre la inmortalidad, baste ya con lo dicho. Pero sobre su idea hay que añadir lo siguiente: Cómo es el alma, requeriría toda una larga y divina explicación; pero decir a qué se parece, es ya asunto humano y, por supuesto, más breve. Podríamos entonces decir que se parece a una fuerza que, como si hubieran nacido juntos, lleva a una yunta alada y su auriga.

 

 

Pues bien, los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos, y buena su casta, la de los otros es mezclada. Por lo que a nosotros se refiere, hay, en primer lugar, un conductor que guía un tronco de caballos y, después, estos caballos de los cuales uno es bueno y hermoso, y está hecho de esos mismos elementos, y el otro de todo lo contrario, como también su origen. Necesariamente, pues, nos resultará difícil y duro su manejo.

 

1º LA ESTRUCTURA TRIPARTITA DEL ALMA:

 

El alma humana tiene una estructura tripartita:

 

a)     el auriga representa la parte racional destinada al conocimiento y a la dirección de la vida humana.

 

b)     el caballo bueno representa la parte irascible, los impulsos que se someten a los dictados de la razón y la vigorizan.

 

c) el caballo rebelde representa la parte concupiscible formada por todos aquellos deseos y pasiones que nos impulsan al ámbito de lo sensible.

 

 

2º LA DIFERENCIA ENTRE LAS ALMAS DE LOS DIOSES Y LAS DE LOS HOMBRES:

 

El alma de los dioses es perfecta pues todos sus componentes (los dos caballos) son buenos. El alma de los hombres, por el contrario, es imperfecta porque en ella se mezclan componentes buenos y malos.

 

 

 

Y ahora, precisamente, hay que intentar decir de dónde le viene al viviente la denominación de mortal e inmortal. Todo lo que es alma tiene a su cargo lo inanimado, y recorre el cielo entero, tomando unas veces una forma y otras otra. Si es perfecta y alada, surca las alturas, y gobierna todo el Cosmos.

 

3º LA HIPÓTESIS DE LA RELIGIÓN ASTRAL:

 

Los cuerpos celestes están dirigidos y gobernados por las almas inmortales de los dioses.

 

 

Pero la que ha perdido sus alas va a la deriva, hasta que se agarra a algo sólido, donde se asienta y se hace con cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo en virtud de la fuerza de aquélla. Este compuesto, cristalización de alma y cuerpo, se llama ser vivo, y recibe el sobrenombre de mortal.

 

4º EL ALMA COMO PRINCIPIO VITAL:

 

El alma es el principio vital que anima un cuerpo y le da vida.

 

5º EL DUALISMO ANTROPOLÓGICO:

 

Se denomina viviente y mortal al conjunto formado por el cuerpo y el alma.

 

El nombre de inmortal no puede razonarse con palabra alguna; pero no habiéndolo visto ni intuido satisfactoriamente, nos figuramos a la divinidad, como un viviente inmortal, que tiene alma, que tiene cuerpo, unidos ambos, de forma natural, por toda la eternidad. Pero, en fin, que sea como plazca a la divinidad, y que sean estas nuestras palabras.

 

Este párrafo lo dejamos sin comentar.

 

Consideremos la causa de la pérdida de las alas, y por la que se le desprenden al alma. Es algo así como lo que sigue. El poder natural del ala es levantar lo pesado, llevándolo hacia arriba, hacia donde mora el linaje de los dioses. En cierta manera, de todo lo que tiene que ver con el cuerpo, es lo que más unido se encuentra a lo divino. Y lo divino es bello, sabio, bueno y otras cosas por el estilo. De esto se alimenta y con esto crece, sobre todo, el plumaje del alma; pero con lo torpe y lo malo y todo lo que le es contrario, se consume y acaba. Por cierto que Zeus, el poderoso señor de los cielos, conduciendo su alado carro, marcha en cabeza, ordenándolo todo y de todo ocupándose. Le sigue un tropel de dioses y démones ordenados en once filas. Pues Hestia se queda en la morada de los dioses, sola, mientras todos los otros, que han sido colocados en número de doce, como dioses jefes, van al frente de los órdenes a cada uno asignados. Son muchas, por cierto, las miríficas visiones que ofrece la intimidad de las sendas celestes, caminadas por el linaje de los felices dioses, haciendo cada uno lo que tienen que hacer, y seguidos por los que, en cualquier caso, quieran y puedan. Está lejos la envidia de los coros divinos. Y, sin embargo, cuando van a festejarse a sus banquetes marchan hacia las empinadas cumbres, por lo más alto del arco que sostiene el cielo, donde precisamente los carros de los dioses, con el suave balanceo de sus firmes riendas, avanzan fácilmente, pero a los otros les cuesta trabajo. Porque el caballo entreverado de maldad gravita y tira hacia la tierra, forzando al auriga que no lo haya domesticado con esmero. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba. Pues las que se llaman inmortales, cuando han alcanzado la cima, saliéndose fuera, se alzan sobre la espalda del cielo, y al alzarse se las lleva el movimiento circular en su órbita, y contemplan lo que está al otro lado del cielo.

 

6º LA PARTE APETITIVA DEL ALMA SIENTE UNA INCLINACIÓN HACIA LO SENSIBLE:

 

El alma humana participa de algún modo de la naturaleza divina pero también de un principio opuesto que la pervierte y la hace caer en el mundo sensible.

 

7º LA PARTE RACIONAL DEL ALMA SIENTE UNA INCLINACIÓN HACIA LO INTELIGIBLE:

 

La parte más excelente del alma humana es semejante a la de los dioses y como la de ellos se nutre  del conocimiento de la Idea, aquella verdadera realidad que está más allá de lo sensible en un ámbito inteligible.

 

 

 

 

TEXTO DEL LIBRO IV DE LA REPÚBLICA SOBRE LA JUSTICIA DE LA POLIS

 

-Bien, hemos observado ya tres cualidades en el Estado; al menos así creo. En cuanto a la especie que queda para que el Estado alcance la excelencia, ¿cuál podría ser? La justicia, evidentemente. (…) Lo que desde un comienzo hemos establecido que debía hacerse en toda circunstancia, cuando fundamos el Estado, fue la justicia o algo de su especie. Pues establecimos, si mal no recuerdo, y varias veces lo hemos repetido, que cada uno debía ocuparse de una sola cosa de cuantas conciernen al Estado, aquella para la cual la naturaleza lo hubiera dotado mejor.

 

-Efectivamente, lo dijimos.

 

-Y que la justicia consistía en hacer lo que es propio de cada uno, sin dispersarse en muchas tareas, es también algo que hemos oído a muchos otros, y que nosotros hemos dicho con frecuencia.

 

- En efecto, lo hemos dicho y repetido.

 

-En tal caso, amigo mío, parece que la justicia ha de consistir en hacer lo que corresponde a cada uno, del modo adecuado. ¿Sabes de dónde lo deduzco?

 

-No, dímelo tú.

 

-Opino que lo que resta en el Estado, tras haber examinado la moderación, la valentía y la sabiduría, es lo que, con su presencia, confiere a todas esas cualidades la capacidad de nacer y —una vez nacidas— les permite su conservación. Y ya dijimos que, después de que halláramos aquellas tres, la justicia sería lo que restara de esas cuatro cualidades.

 

-Es forzoso, en efecto.

 

-Ahora, si fuera necesario decidir cuál de esas cuatro cualidades lograría con su presencia hacer al Estado bueno al máximo, resultaría difícil juzgar si es que consiste en una coincidencia de opinión entre gobernantes y gobernados, o si es la que trae aparejada entre los militares la conservación de una opinión pautada acerca de lo que debe temerse o no, o si la existencia de una inteligencia vigilante en los gobernantes; o si lo que con su presencia hace al Estado bueno al máximo consiste, tanto en el niño como en la mujer, en el esclavo como en el libre y en el artesano, en el gobernante como en el gobernado, en que cada uno haga sólo lo suyo, sin mezclarse en los asuntos de los demás.

 

-Ciertamente, resultaría difícil de decidir.

 

-Pues entonces, y en relación con la excelencia del Estado, el poder de que en él cada individuo haga lo suyo puede rivalizar con la sabiduría del Estado, su moderación y su valentía. (…)

 

 

 

PRINCIPIO DE ESPECIALIZACIÓN FUNCIONAL/DEFINICIÓN DE JUSTICIA POLÍTICA:

 

Platón define la justicia política como el ajuste de cada ciudadano a la función social para la que está mejor dotado por naturaleza sin realizar jamás aquellas funciones que no son de su competencia.

 

-        De acuerdo con  el principio de especialización funcional, Platón considerará

que la justicia política “consiste en que cada uno haga sólo lo suyo, sin mezclarse en los asuntos de los demás”:

 

-        La justicia será por ello aquella cualidad gracias a la cual la Ciudad conserva sus tres cualidades (moderación, valentía y sabiduría) y alcanza su telos o fin que no es otro que ser buena al máximo.

 

Pasemos seguidamente a aclarar el significado de algunos de los términos más relevantes que aparecen en el texto:

 

-        Naturaleza: según el mito de los metales, los hombres están dotados por naturaleza de un tipo de alma (de bronce, de plata o de oro) que les hace más proclives a cumplir una determinada función social (producción, defensa o gobierno):

·       Los hombres con alma de bronce son aquellos en los que la parte preponderante de su alma es el apetito y por ello están predestinados a convertirse en productores.

·       Los poseedores de un alma de plata son los militares, aquellos en los que sobresale el ánimo lo que les convierte en los más apropiados para desenvolver tareas defensivas.

·       Los gobernantes, dotados de un alma de oro, son aquellos en que el predominio de su parte racional les capacita para gobernar con prudencia la Ciudad.

………………………………………………………………………………………………………

 

-Tampoco un hombre justo diferirá de un Estado justo en cuanto a la noción de la justicia misma, sino que será similar.

 

-Similar, en efecto.

 

-Por otro lado, el Estado nos pareció justo cuando los géneros de naturalezas en él presentes hacían cada cual lo suyo, y a su vez nos pareció moderado, valiente y sabio en razón de afecciones y estados de esos mismos géneros.

 

-Es verdad.

 

-Por consiguiente, amigo mío, estimaremos que el individuo que cuente en su alma con estos mismos tres géneros, en cuanto tengan las mismas afecciones que aquéllos, con todo derecho se hace acreedor a los mismos calificativos que se confieren al Estado.

 

PRINCIPIO DE CORRELACIÓN ESTRUCTURAL ALMA/CIUDAD/DEFINICIÓN DE JUSTICIA DEL ALMA:

 

Platón establece un paralelismo entre la justicia de la Ciudad y la justicia del alma (entre la justicia política y  ética)  de acuerdo con el denominado principio de correlación estructural entre el alma y la Ciudad.

 

En virtud de dicho principio, existen en el alma y en la Ciudad tres partes que tienen que cumplir similares funciones:

 

1º la razón/clase de los gobernantes: cumple la función racional-gubernativa

 

2º el ánimo/clase de los militares: cumple la función volitivo-defensiva

 

3º el apetito/clase de los productores: cumple la función apetitivo-productiva

 

Platón termina concluyendo que sus tres partes alcanzan la virtud al cumplir cada una con su función contribuyendo de este modo al bien (a la justicia) del conjunto (anímico/político).

 

Pasemos seguidamente a aclarar el significado de algunos de los términos más relevantes que aparecen en el texto:

 

-        Naturaleza: según el mito de los metales, los hombres están dotados por naturaleza de un tipo de alma (de bronce, de plata o de oro) que les hace más proclives a cumplir una determinada función social (producción, defensa o gobierno):

·       Los hombres con alma de bronce son aquellos en los que la parte preponderante de su alma es el apetito y por ello están predestinados a convertirse en productores.

·       Los poseedores de un alma de plata son los militares, aquellos en los que sobresale el ánimo lo que les convierte en los más apropiados para desenvolver tareas defensivas.

·       Los gobernantes, dotados de un alma de oro, son aquellos en que el predominio de su parte racional les capacita para gobernar con prudencia la Ciudad.

 

-        Hombre justo/Ciudad justa: Platón distingue la justicia ética (la que corresponde al hombre justo) de la justicia política (la propia de la Ciudad) pero establece entre ellas una identidad básica de estructura ya que tanto en la Ciudad como en el alma existen dos partes: la que gobierna y la que es gobernada.